Sería muy difícil encontrar en la literatura antigua, y en toda la literatura occidental, un texto tan rico en personajes y motivos como la Odisea. Esta segunda gran epopeya griega, algo posterior a la Ilíada, compuesta probablemente a fines del siglo VIII a. C., destaca por la variedad de sus ambientes, sus figuras, y sus temas. Como se ha dicho muchas veces, la Odisea es un gran relato de aventuras de tonos casi novelescos y de sorprendente modernidad, que, sin embargo alberga motivos muy antiguos de cuento popular. Lo que da unidad a esta espléndida narración de múltiples episodios es la figura de su protagonista lo que evita que el lector se quede atrapado en un sentido monótono sino, que va cambiando de ambiente y de contexto con cada cantar.
Odiseo se expone como un gran y espléndida persona, con inteligencia divina y un gran líder pero a la vez con grandes defectos propios de los seres humanos como la lujuria, defecto del cual se aprovechan muchos seres en la epopeya.